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Tenía 19 años, estaba
en una fiesta en una casa de campo en las afueras, el día 5 de enero
(víspera de reyes en España), mi amigo del alma y yo salimos a que nos
diera aire porque la casa estaba muy cargada de humo, pero como hacia
mucho frío nos metimos en un coche de un amigo con un vaso de whisky,
mientras nuestras novias estaban dentro de la casa.
Empezamos a charlar
mientras compartíamos el vaso, y nos reíamos mucho, en un momento va
él(que se llama Manuel) y pone el vaso en mi boca y vierte un poco de
whisky, yo me lo tragué y me lo quedé mirando, solo pude sonreír un
poco, estaba muy nervioso.
Nos miramos y nos
besamos en la boca, él me empezó a acariciar, no sabía que hacer; pero,
como vi que él tomaba la iniciativa, me deje hace. Me saco la polla y me
la empezó a pajea, yo sentí que iba a correrme enseguida así es que me
volví, le desabroche los pantalones y saque su verga, era bastante
grande, mucho más que la mía, y se la empecé a acariciar, desprendía un
olor que todavía hoy recuerdo y me pone a cien, empecé a pajearle, el me
acariciaba el cuello, poco apoco fue haciendo fuerza para empujarme la
cabeza, joder a mí me dio miedo, por un lado estaba deseando comerme ese
pollón pero por otro sentía mucho... no se yo creo que era pudor, el
caso es que él es fuerte como yo, me bajo la cabeza hasta que me tragué
su verga, me encanto, me encanta esa polla (se la he comido un montón de
veces) pero aquel primer día fue cojonudo, se la puse dura como una
piedra. Le pajee lentamente con la boca, a veces me paraba y le besaba
los huevos.
De repente me apartó la
cabeza, por un momento me quedé perdido, pensaba que se había
arrepentido, pero no, lo que pasaba es que la gente no dejaba de entrar
y salir de la casa, y nos iban a pillar, a si es que nos bajamos del
coche y nos fuimos ala caseta de la bomba del agua. Allí hacia más frío
pero poco a poco pusimos calientes. Encendí la bombilla, él me empezó a
besar el cuello, en un momento nos habíamos desnudado por completo, y
nos habíamos echado sobre unos trapos que había, me la empezó a chupar,
le dije que parara porque me iba a correr enseguida, me hizo caso.
Se levanto y me dijo-
levántate, me dio la vuelta e hizo que me apoyara en un barrote, me
empezó a besar el agujero y a meterme la lengua, lo que hizo luego no se
me olvidara en la vida, primero me metió un dedo en la boca, y se lo
chupe, después poco a poco me lo fue metiendo en el culo, mientras me
empujaba para entrar mejor, estaba en la gloria, estuvo un rato así, yo
gemía de gusto, después me dijo, quiero que la chupes, le obedecí, le
chupe la verga un rato, la seguía teniendo el maricón dura como un
hierro, me aparto e intento metérmela por el culo, pero no pudo, mi culo
era virgen y su polla un cañón. Pero daba igual yo ya tenía suficiente,
le tumbe en los trapos y le hice una paja con la boca, no hizo falta que
me dijera nada, espere paciente y cuando se derramo me trague toda la
leche que pude (me encanta tragar).
Esperamos un rato, él
estaba súper a gusto, yo pensaba que no seguiría teniendo de hacerme
nada más, pero me equivoque, siguió metiendo un dedo por mi culo un
rato, después me comió el cipote y también se trago todo lo que derrame.
Hubiera seguido toda la
noche así, pero tuvimos que volver a la fiesta, para no llamar la
atención.
Ese fue mi primer día,
pero lo mejor vino el fin de semana siguiente, pero eso lo contare en un
próximo relato.
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