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Los cuarenta años, la vida me sorprende
ejerciendo mi profesión de abogado en el Depto. Jurídico de una
importante empresa de mi ciudad; soltero, viviendo en una acogedora casa
de familia en la que cohabito, en forma esporádica, con algún estudiante
universitario.
Desde pequeño no he podido asumir mi masculinidad ya que desde que tengo
uso de la razón siempre me he dado cuenta que tengo una mayor
preferencia hacia las personas de mi sexo por encima de las mujeres.
Esta permanente vacilación ha
marcado todos los aspectos de mi vida; en lo sexual, jamás he
concretizado relación alguna; en lo profesional, a pesar de mi título de
Abogado, siento pánico cuando tengo que litigar debiéndome conformar
sólo con los aspectos administrativos de mi profesión; en lo social, me
puedo definir como una persona que rehuye todo tipo de contacto y que es
feliz aislándose en la intimidad de su cuarto en donde puede desatar
algunas inclinaciones que sí me hacen tremendamente feliz: desnudarme
por completo, colocarme algunas prendas femeninas, recostarme en la cama
y masturbar intensamente mi trasero.
Hace un tiempo atrás, creyendo que estaba solo en casa y haciendo un
alto en mi pasatiempo favorito, salí del cuarto para dirigirme al baño.
Mis únicas prendas eran una pequeña tanga negra y una eróticas medias
que se apegaban a mi cuerpo gracias a un fino portaligas.
Sorpresivamente y a boca de jarro me
encontré con mi compañero de pensión, Julián, quien al pensar, al igual
que yo que estaba solo en casa, ingresaba a su cuarto a una compañera de
estudios.
El muchacho me observó detenidamente y
tan solo esbozó una sonrisa. Profundamente avergonzado ingresé
rápidamente a mi habitación en donde abrumado por la angustia me quedé
profundamente dormido.
Al día siguiente desperté tarde. Estando ya en el baño y mientras me
duchaba sentí que alguien entraba al cuarto; era Julián, estaba
completamente desnudo ( su cuerpo era realmente hermoso impresionándome
las gigantescas medidas de su miembro ), sin decir nada se introdujo en
la ducha y colocando el jabón en mis manos me pidió que lo deslizara por
su cuerpo. Vacilando comencé tímidamente a acariciar ese divino y
fornido cuerpo.
Por cada milímetro de piel que tocaba, mi
mente, alma y espíritu gozaba y se recriminaba del tiempo perdido. Luego
de algunos minutos, Julián me colocó contra la pared, inclinó levemente
mi cuerpo, se apegó a mí y mientras su pene acariciaba mi trasero
comenzó a besar mi cuello y espalda; en ese momento me di cuenta que
estaba completamente entregado a sus deseos y estando a punto de
estallar en una agradable sensación de intenso gozo, el muchacho se
detuvo; abrí mis piernas, tomó mis manos y las colocó en su verga;
estaba completamente erguida y mientras la acariciaba un cosquilleo de
agrado y satisfacción me invadió por completo.
Una vez más cuando iba a lograr un
sabroso orgasmo mental, Julián nuevamente se detuvo.
Me cogió entre sus brazos y me llevó a su
cuarto y....
Me colocó encima de la cama en cuatro
pies y agachándose abrió con sus manos mi trasero deslizando suavemente
su lengua por mi culo, luego, parándose comenzó a introducir si
gigantesca vara en mi cuerpo.
Centímetro a centímetro goce con ese
sabio pene que poco a poco se apoderaba de todo mi ser. Luego de algunos
minutos, con bastante esfuerzo y no menos dolor, logré al fin tragármela
por completo para luego, soportar sus embates hasta que un potente
chorro de semen se esparció con fuerzas en mis entrañas desatándose en
mi mente .
Todo mi cuerpo estaba en un estado de
placer y lujuria desconocido para mí, no podía parar de gemir estaba
super cachondo.
Luego de un breve descanso Julián me sentó en la cama y tomando mi
cabeza entre sus manos colocó su pene en mi boca.
Mis labios aprendieron rápidamente a
besar ese hermoso músculo y saborear su sabroso líquido para luego,
durante todo el día, ser penetrado una y cien veces.
Desde ese día mi vida cambió radicalmente.
He asumido a plenitud mi homosexualidad
reforzándose con ello, todos los aspectos de mi existencia, mejorando
así mi desempeño profesional y mis relaciones sociales.
Julián sigue siendo mi amante preferido, pero ello no me impide que
tenga otros amigos los que permanentemente me dan diversidad y plena
satisfacción sexual. |