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Hace dos semanas me
ocurrió un accidente, yo me encontraba navegando a vela en un pequeño
bote que recién adquirí , pero me distraje y perdí de vista la linea de
tierra en el horizonte, por lo que luego de cuatro horas de buscar
infructuosamente tierra, me encontraba completamente a la deriva, sin
agua, sin víveres, ni un adecuado equipo de navegación, así pasé dos
días y yo me encontraba completamente perdido en el Océano. Cuando
apareció de la nada un pequeño carguero, por suerte sus tripulantes me
vieron antes de que su nave me impactará, tras informarles de mi
desdicha, el Capitán ordenó que se amarrara mi bote para ser remolcado y
yo fuera subido a bordo.
De inmediato se me
proporcionó agua ya que me encontraba bastante deshidratado además toda
mi espalda me ardía por el tiempo que estuve expuesto al sol, luego de
una corta entrevista, el Capitán ordenó que se me sirviera de cenar. Al
terminar de cenar me indicaron cual era mi litera, en lo que era el
camarote del cocinero, un hombre de unos treinta y tantos años de baja
estatura gordo y algo calvo, con un agradable sentido de humor, al
llegar con la escusa de que toda la espalda me ardía por el sol que tome
en mi bote me quite toda la ropa y me acosté en la parte inferior de la
litera, dos de las paredes del camarote se encontraban parcialmente
tapizadas con fotos de mujeres desnudas o teniendo relaciones con otras,
yo tenía un buen rato acostado cuando regresó al camarote el cocinero,
al verme acostado desnudo en su cama permaneció un rato en silencio
observandome, hasta que decidió preguntarme que hacia yo desnudo en su
cama, yo hice como si me despertaba y le expliqué que me encontraba tan
cansado que apenas tenía fuerza para quitarme la ropa, y que pensé que
no le molestaría que me acostase un rato en su litera, y que además me
ardía mucho todo el cuerpo por la quemada de sol, el buen cocinero salió
del camarote sin decir nada y yo me volví hacer el dormido, al rato
regresó yo lo sentí entra al camarote y cerrar la puerta luego sentí que
se sentaba en la cama, yo permanecía haciendome el dormido, cuando sentí
que con sus manos me untaba una crema en la parte superior de mi
espalda, en ese momento consideré que era adecuado que me despertará y
entablará una conversación con él. Al preguntarle que hacia, el cocinero
me respondió que me estaba echando vaselina para que se me aliviara la
quemada, yo le pedí que me regará por toda la espalda, y a medida que me
pasaba sus manos por mi espalda, yo comencé a llamarle la atención sobre
las fotos pegadas en las paredes, él sonreía a los comentarios que yo
realizaba sobre las modelos de las fotos, llegó el momento en que sus
manos llegaron a la parte baja de mi espalda deteniendose hay, yo
haciendome el tonto, le pedí que por favor continuara hasta mis muslos
que también me ardían, él como que lo pensó por un momento, y yo para
animarlo le agradecí la labor que realizaba, sus manos continuaron
bajando por mis caderas se alejaron de mis nalgas hasta llegar a mis
muslos, en la segunda oportunidad que me paso las manos, las pasó más
lentamente y sobre mis nalgas, al yo sentir el calor de sus manos sobre
el área de mis nalgas, abrí un poco las piernas y levante mi cadera un
poco, él continuó pasandome sus manos con más fuerza y más detenidamente
sobre mis nalgas, en esa tercera vez quebré más mi cadera y dejé escapar
un profundo suspiro al tiempo que uno de sus dedos me rosó mi esfínter,
como que era esa la señal que él esperaba ya que en ese momento se
detuvo el masaje, a los pocos segundos él se quitó su pantalón y se
posicionó sobre mi, y sin decir palabra me penetró completamente, quien
iva a pensar que ese gordito fuera tan rico, me estuvo dando como todo
un profesional, sus manos me tomaron por mis caderas y cada vez que me
oprimía contra su cuerpo yo sentía su barriga chocando contra mis
nalgas, hasta el punto en que se desbordó dentro de mi, en ese momento
dejó caer todo su cuerpo, su respiración acelerada la sentía sobre mi
espalda, él y yo permanecimos quietos por un tiempo indeterminado, al
rato lo sentí moverse, pero como yo me encontraba tan agotado me quedé
dormido en su litera.
Al día siguiente me
enteré que me encontraba en un carguero de bandera Panameña y que el
total de su tripulación eran cinco personas incluyendo al Capitán. Y que
en cinco días llenaríamos al puerto de donde yo había salido tres días a
tras. Como la única ropa que tenía era mi traje de baño el cocinero me
prestó uno de sus pantalones, el cual desde luego me quedaba inmenso, me
presenté ante al capitán y le hice saber lo agradecido que estaba por
haberme salvado la vida, y me ofrecí a realizar cualquier labor para
pagar mi pasaje, el Capitán Rodríguez indicó que no hacia falta, y me
invitó a disfrutar de mi estadía en el barco, el restó del día lo pase
conociendo la nave detenidamente, al llegar al área de la cocina Pedro
que era como se llamaba el cocinero se sonrojo al verme, a solas me
pidió disculpas por haberse aprovechado de mi durante la noche, yo me
hice el desentendido y le hice saber que fue una de las mejores noches
de mi vida, al decirle eso me retiré de la cocina y continué vagando por
el carguero, al llegar a la sala de maquinas conocí al maquinista
Roberto un hombre de unos cincuenta años, con un gran bigote, y una
mirada algo interesante, él se ofreció a enseñarme el cuarto de
maquinas, al principio él caminaba frente a mi hablando sobre la
capacidad de los motores, el combustible y toda esa sarta de cosas
relacionadas con las maquinas, yo me empezaba a sentir algo aburrido
cuando me indicó que subiera por una pequeña escalera, debido a que use
las dos manos para comenzar a subir, los pantalones que me había
prestado el cocinero se me deslizaron hasta el piso, por lo cual mis
nalgas quedaron por completo al aire, oportunidad que aprovecho Roberto
para poner sus manos sobre ellas, yo por mi parte sentí que mi corazón
daba un salto de alegría como iva a ser posible que en dos días seguidos
se me presentara la oportunidad de disfrutar de dos hombres distintos,
Roberto me tomó por los hombros y me hizo presión hasta que me fui
bajando, al punto que mi cara quedó frente a sus genitales, de momento
yo me quedé quieto esperando que él actuara, cuando lo vi meterse la
mano dentro de su pantalón y sacar su miembro, sin dilación lo tomé con
mi boca y me puse a mamarlo, de cuando en cuando Roberto me ordenaba
para, como si estuviese a punto de venirse, al principio solo lo
mantenía dentro de mi boca, pero poco a poco me lo fue introduciendo por
mi garganta, por lo que mientras me acostumbraba me produjo algo de
nausea pero sin mayores consecuencias, mientras con sus manos el movía
mi cabeza llevando el ritmo a gusto de él, con su verga totalmente
introducida dentro de mi boca yo me sentía completamente realizado,
luego comenzó a alargar sus movimientos hasta el punto que prácticamente
me lo sacaba da la boca para luego volver a introducirlo completamente
hasta que mis labios tenían contacto con sus bolas y los pelos de su
verga, así permanecimos disfrutando por un buen rato hasta que Roberto
se corrió dentro de mi garganta y boca, al retirarlo yo se lo lamí para
que no le quedaran rastro de semen en su glande, él se acomodó su verga
dentro del pantalón, y yo me pare agarrando el pantalón que me quedaba
grande, luego él se dio la vuelta y le escuche decir entre dientes
"gracias", lo que me agradó mucho.
Esa noche dormí
tranquilo en la litera superior, esperé despierto parte de la noche al
cocinero pero este no llegó, al día siguiente al levantarme noté que su
litera había sido usada, pero por lo visto no quiso despertarme, me
levanté y luego de desayunar, me fui al puente de mando, hay se
encontraba el Capitán, con Roberto, este me vio de reojo y se retiró a
sus labores, con el Capitán estuve hablando un rato, tras lo cual decidí
seguir conociendo el barco, al llegar a la cubierta de carga que no es
otra cosa que el espacio dentro del barco donde va la carga, encontré a
Domingo y José los dos marineros, ellos me dieron la impresión de que se
estaban robando la mercancía que iva dentro de uno de los contenedores,
al acercarme vi como de una de las cajas sacaban varias piezas de seda,
ellos se habían retirado un poco por lo que me dirigí directamente a la
caja abierta, al verme José tomó una especie de garfio cunado Domingo lo
detuvo, yo me hice el que no se había dado cuenta de lo molesto que se
había puesto José y parandome frente a la caja abierta saque una de las
piezas de seda, era un hermoso quimono blanco casi transparente, de
inmediato lo saque de su empaque y me lo puse por encima, al hacer eso
el pantalón se me volvió a deslizar hasta el suelo de la bodega, ellos
permanecían en silencio y yo dije, daría cualquier cosa por tener uno
como este en mi casa, Domingo de inmediato se dio cuenta de mi proposito,
se me acercó por la espalda y coloco sus manos en mis caderas, y me
apretó contra él, en ese momento, lleve una de mis manos a tras y me di
cuenta que él no estaba jugando, en cuestión de unos segundos se había
armado, sin decir nada me empujo hasta un gran bulto que había en la
bodega, de inmediato yo me coloque en cuatro esperando su penetración,
la que no se hizo esperar, me subió la bata y se bajo el pantalón y de
inmediato me penetró, José por su parte se había quedado viendonos algo
retirado, y se fue acercando de frente a mi, cuando estuvo al alcance de
mi mano, le bajé la cremallera de su pantalón, él se quedó parado frente
a mí, hasta que le eche mano a su verga, se encontraba algo flácido,
pero al tomarla con mi mano comenzó a dar muestras de vida, ya una vez
que se tonifico, me lo metí en la boca, para mamarlo, mientras Domingo
me daba duro por el culo, cual no sería mi sorpresa al ver que José
cambiaba de posición para meterse de bajo de mi, y con su lengua se puso
a lamerme mi pene, mientras yo continuaba mamandoselo a él, a Domingo
por lo visto no le importaba lo que José y yo hacíamos, él me manoseaba
todas mis nalgas y con gran fuerza, me penetraba, así permanecimos por
un rato hasta que Domingo sacó su verga de mi culo y me baño con su
semen, mientras José y yo continuamos, al momento en que José comenzó a
acabar dentro de mi boca, yo se lo continúe chupando y de inmediato el
sacó mi verga de su boca, por lo que yo continúe masturbandome solo
hasta que por fin me corrí, al levantar la vista ninguno de los dos se
encontraba, por lo que deje el quimono en el piso y me fui a dar un
baño.
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